[Reeditado] Ahora empezaba a entender por qué en el cine decían aquello de “cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia”. Debía ser un curarse en salud del guionista, para hacer creer que aquellas coincidencias eran fruto de la mente del espectador… y no que habían sido fruto de la genialidad del autor al convertir en arte aquellas coincidencias e ir más allá del simple anecdotario de la realidad. El autor, que había encontrado inspiración para su “creación” en la realidad que vivía y/o conocía, se protegía de esas demandas a las que son tan aficionados los americanos de EE.UU. , entre otras cosas (quizás luego piense un rato en que “otras cosas” podrían ser).-----------
Demasiada sangre.
No siempre había ocurrido así.
Otras veces la sangre no corría como en aquella ocasión.

Una joven madre sonreía de forma angelical mientras acariciaba una y otra vez, con ternura, su abultada barriga gestante. Hablaba por su móvil sintiéndose teletransportada a algún lugar cercano al paraíso, con esa extraña seguridad de que quienes alrededor oían sus palabras pertenecían a otro mundo, como entes cataplasmáticos impedidos de la capacidad de escuchar y ver.
La tele sacaba las fotos del asesino de Marta. Unas jóvenes miraban y cuchicheaban. Tambíen salía la foto de ese amigo que ayudó al asesino. La verdad es que la pinta de la foto del carnaval nada bueno hacía presagiar. ¿Qué encontrarán las mujeres en esos hombres que ya avisan de las curvas que vienen?, ¿por qué se sentirán atraidas?.
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De repente arriba apareció la silueta de un piano, y luego los palos de una viola, una guitarra… y también un saxo. Siempre habían estado ahí.
- Hacía mucho tiempo que no los usaban, decía la camarera, los vecinos se quejaban del ruido; si lo quiere hablar, ese señor de allí es el dueño.

- Cerramos a las 5 de la tarde, pero a esa hora no se puede tocar, el local no está insonorizado, y los vecinos se quejaban.
- ¿A las 5?,…¿por la siesta?.
Sonrisas de entendimiento.
- El piano es el único instrumento que funciona de los que hay arriba.
- No hay problema, ellos traerían los suyos. Pero ¿abren los sábados y domingos?.
- No los domingos no; los sábados cerramos a la 1.
- Ah, entonces podrían venir por la mañana.
- Sobre las 11 sería buena hora; vienen, veo el ruido que hacen, y ya digo.
Pone el sello de la empresa en un post-it.
- Ahí están mi nombre y mi número.
- De acuerdo, llamo un día, venimos, usted ve el ruido, y hablamos.
Apretón de manos; estaban hablando de negocios. Esto de ser representante de artistas tiene su cosa… La verdad es que había sido una buena idea montar ese bar en la esquina, justo frente al laboratorio de análisis. ¿"7 vidas" se llamaba?. Curioso...
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Demasiada sangre.
Se sienta para dar tiempo a que se cierre la salida de aquella mancha de vida. Observa con curiosidad como se extiende poco a poco, empapando y decorando caprichosamente el tejido.
No siempre había sido así. Hay cierta verdad en lo que se dice acerca de que la veteranía es un grado, y de que los mayores lo hacen mejor. Bueno, no, para no decir mentira alguna vez le había tocado alguna joven que había actuado como una verdadera profesional.
También había otra madre embarazada, con su pareja, suponía él. No se había dado cuenta de la barriguita incipiente hasta que la vio tomar aquel bote número 5, como había hecho la otra feliz y joven futura madre. El caso es que ahora era él quien hablaba y hablaba por el móvil; mientras, ella iba y venía.Aquella persona que acababa de entrar le sonaba de algo. Estaba seguro de que lo conocía. Emanaba autoridad. Entra como todos, sin ver nada ni a nadie, busca un sitio libre, se sienta y espera.
Aquel tipo del principio. No le había quitado el ojo de encima desde que entró.
- ¿Cuál es su nombre?..., decía el tipo a una mujer de las que atendían.
- Montse, ¿pero usted viene a…?.
- No, no, solo deme una tarjeta; Montse ¿y nada más?.
Se tambaleaba de un lado para otro, poco, pero perceptible. Mochila, barba de unos días, sombrero, … parecía como que en cualquier momento iba a sacar una navaja o una ametralladora. Saldríamos en las noticias.

Las manos en los bolsillos de atrás: no está tan seguro como quiere parecer este ratón disfrazado de tigre.
- Eso es, Montse; con eso le sirve.
No lo perdía de vista. La cara de aquellas mujeres expresa el miedo y el desconcierto. Se fue como vino, una sombra deslizante. Sería un buen sistema para probar la calidad del servicio, como eso del “mistery shopping”.
Demasiada sangre.
Había hecho lo de siempre, pero ahora parecía que aquello no iba a detenerse nunca.
Se dio cuenta de que lo conocía. Su memoria todavía funcionaba, incluso, se decía con cierto regusto, parece que mejor y más rápido que antes. Era un policía nacional que había asistido a una de sus conferencias. Le había parecido buena persona. Ahora le volvía a parecer lo mismo.
El aire en la piel. Ese frío que te hace sentir vivo y al mismo tiempo subir la cremallera de la cazadora.
Tenía que escribirlo.
Aquella mujer sí que sabía hacerlo.
Y sí, era veterana, experimentada. Alguna joven también lo había hecho bien.
Muy bueno el detalle del Actimel. Sabía a coco. Se agradecía el frescor ligero que aún mantenía.
¿Habría venido en realidad el policía llamado por lo de aquel tipo de pinta extraña?
Tanto rollo con la ley de protección de datos. Por un lado protegía, pero por otro lado complicaba todo hasta el infinito. Claro que autorizaba a que el médico hiciera todas la pruebas complementarias que necesitara; para eso se supone que le atendía… Pero entonces ¿para qué lo pregunta?, ¿es que acaso hacen otras cosas con la sangre?. Genialidades de burócratas…
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Si ahora rellenara un poquito más los huecos, esa coincidencia con la realidad que solo es pura casualidad hasta podría dar para una novela de intriga, misterio,… y hasta de amor…
O una trepidante aventura a lo Indiana Jones.

La próxima vez que vaya a sacarse sangre a un laboratorio de análisis clínicos se llevará el portátil. Nunca se sabe cuando surgirá la idea genial. Pero sobre todo tenía que averiguar si podía pedir que siempre le pinchara aquella enfermera que sabía hacerlo como si no pinchara.
Demasiada sangre.
No siempre había sido así.
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