No me miren con esa cara, por dios...
Sí. ¿Es que las hojas de laurel no tienen derecho, o qué???
Pues hoy estaba haciendo unas maniobras militares en la cocina de mi piso...:
En un frente de la batalla, la merluza; al otro lado de las trincheras, yo, solo ante el peligro.
La merluza tuvo la suerte de que ya venía cortaita de Mercadona, ¡que si no hubiera sido toda una sangría de machetazos, de alaridos y de sufrimiento inútil!!! (de la merluza, claro).
Entonces, en el fragor de la lucha, con un cuchillo en la mano y mirando fijamente a los ojos de la cabeza de la merluza (tambien cortaita), me acordé de la hoja de laurel...
Bueno, resumiendo: que no se les ocurra nunca poner una hoja de laurel a cocinar con la merluza (no la soportan!!!, y sobre todo sabe como un poco ... raro ...).
Como en las grandes historias con final feliz, acabamos siendo grandes amigos la merluza y yo, pues hasta nos sentamos a cenar juntos...
ji ji ji... (risa al tipo Annibal Lecter o así)
-creo que me voy a dormir-
jueves, 26 de febrero de 2009
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