martes, 10 de noviembre de 2009

vaya con el hongito...

A ver si adivinan eso que ven en la foto...
No sé que habrán imaginado, pero
es la foto de un hongo: el "hongo oruga"... (Cordyceps sinensis)

Crece así, tal cual, en las alturas del Himalaya.

El hongo inocente ese guarda un terrible secreto: cuando las esporas son repartidas por el viento y acaban por ser enterradas por el agua descongelada, buscan unas orugas. Luego las paralizan, y como es bastante corriente en el mundo animal, las mantienen vivas para ir desarrollándose en su interior mientras las van devorando poquito a poco por dentro. Finalmente, cuando llega la primavera actúan sobre su sistema nervioso para que las orugas se muevan como verdaderos zombis hacia la superficie, donde acaban por taladrarles el cerebro y por salir así al aire y empezar el ciclo de nuevo.

Parece terrible. Pero no, la naturaleza es así. Incluso los seres humanos obramos también así en muchas circunstancias.

El final feliz tiene que ver con la forma en la que fue descubierto a principios de siglo pasado por un mercader de caravanas: viendo como recuperaban fuerzas los camellos que se los comían, el mercader probó aquella cosa... ¡y vaya que le funcionó!... ;)

A partir de ahí fue comercializado como potente afrodisiaco... y otras cosas.

2 comentarios:

lopillas dijo...

o.O Con lo bonitas que son las violetas del Teide, anda que irse tan lejos para traerse un souvenir tan horroroso
Ya te vale...

atlante dijo...

Gracias por estar ahí siempre, aunque me haya ido al Himalaya... :)
Pues al hongito me lo encontré mucho más cerca, concretamente estrenando la biblioteca de La Laguna, cogiendo una revista al azar... (como casi todo lo que ocurre en la vida...)