miércoles, 8 de abril de 2009

Marathon... un cuento que se escribe todos los días.


El corredor de marathon no corre por el sufrimiento, ni por el esfuerzo.

El corredor de marathon corre pensando en la meta y en el triunfo.

Pero sabe que llegar a la meta le supone esfuerzo.

Y sabe que puede con ese esfuerzo, aunque sabe que a veces le parecerá imposible. Para eso se entrena; no es un loco.

Tambien, un buen atleta sabe qué distancias y qué marathones puede correr, conoce sus fuerzas, y estima valerosamente donde no puede/no debe meterse.

Y finalmente, con la meta en la cabeza, sabiendo sus capacidades, conociendo del esfuerzo, sabe que el ánimo de los que le quieren y animan le hará más llevadera la carrera, más soportable el esfuerzo, y mucho más alegre la entrada en la meta.

Y sabe que esos que le quieren y animan entenderán y valorarán siempre esas duras pero valientes decisiones de retirarse a tiempo. Es el corredor el que decide.

Hay muchos corredores de marathon en nuestras vidas. Yo los admiro a todos, y como piloto que soy (y tambien corredor), valoro en lo que vale esa decisión de no despegar cuando el tiempo no lo aconseja.

Brindo por todos los corredores de marathon, y por todos los Juan Salvador Gaviota.

3 comentarios:

lopillas dijo...

La Meta puede ser un gran fiasco a veces, tanto esfuerzo, tantas expectativas...la próxima meta en minúscula se me hace más estimulante

Angel dijo...

Pero hay una meta que todos, seamos como seamos, alcanzaremos.Lo importante es comenzarla y llegar con pleno conocimiento de ello, pasando la línea sabiendo que el descando compensará todo el esfuerzo relizado.

AsDePiqas dijo...

Déjà vu