Solo hay que tener los ojos abiertos.
Bueno, es una condición necesaria aunque no suficiente.
Por ejemplo, y lo siento..., cuando aquella cucaracha se deslizaba corriendo y asquerosa por la arqueta de aquella calle a las 10 de la noche de un dia cualquiera.
Una cucaracha cualquiera.
Pues no. Al mirarla con los ojos abiertos me dí cuenta de que la asquerosa llevaba una colilla entre sus patas.
¿Una cucaracha viciosa?. Puede ser; o tal vez una cucaracha que simplemente no sabía leer (los consejos de sanidad...).
No puedo negar que me quedé intrigado y deseoso de encontrar una respuesta científica al asunto: ¿qué hacía una cucaracha corriendo como una kamikaze entre los pies de los peatones llevando una colilla a su cubil???, ¿la nicotina, tal vez?, ¿el carmin de la boquilla?, ¿algún trozo de dios sabe qué que se había quedado pegado a la colilla?...
No se lo pude preguntar, pues las cucarachas son muy rápidas (sobre todo si piensan que están haciendo algo malo...). Pero algún día lo averiguaré...
En cualquier caso ahí estaba yo, y mis ojos, para dar fé de aquel acontecimiento.
Si no, esa cucaracha nunca jamás habría pasado a la historia.
Y yo me habría perdido ese momento, ...y una oportunidad para abrir el blog...
Me pregunto si alguien me observaba a mi, con sus ojos abiertos.
Otro ejemplo: las guaguas que pasan por las calles de la ciudad, tambien corriendo como cucarachas, a la misma hora que aquella asquerosa.
Nada especial.
Guaguas.
Pues no. Lo peculiar de esas guaguas es que lo único que veías era nada.
Y eso es todo lo que había que ver: nada, mejor dicho, nadie... excepto el conductor.
Decenas de guaguas corriendo de un lado para otro totalmente vacías.
Vacías.
(no pude comprobar si tambien llevaban alguna colilla entre sus pata-ruedas, ...)
domingo, 9 de noviembre de 2008
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1 comentario:
=D
Qué estilo!
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