La cogí a punto de suicidarse tirándose por el balcón…Ya había pasado otras veces, y todavía no sabía muy bien por qué había ocurrido.
Era de alta cuna, más bien de alta barrica… ¡toda un Vega Sicilia!.
Sí, pues qué quieren que les diga… que tenía mucha razón aquel gourmet cuando me dijo que un Vega Sicilia se abre para beberlo… (o sea, no para tomarte una copita hoy y mañana otra). Decía que el Vega Sicilia lo abres cuando tienes varios invitados, y te lo tomas en una sentada.
Todo esto me lo contaba porque ya había pasado en dos ocasiones que encontraba picada una carísima botella de Vega Sicilia al segundo día de abrirla.
Aprendí una parte de la lección: a la tercera Vega Sicilia que me regalaron la metí en una nevera, para empezar, y supongo que eso ya no debió gustarle mucho… Al segundo día, con vuelta al ruedo, oreja y rabo, no se me ocurre otra cosa que hacerme un “tinto de verano” con el Vega… solo para probar cosas nuevas, para ver cómo sabía aquello… Creo que eso fue ya la puntilla, pues al cuarto día ya estaba picada otra vez… que lo bueno si breve…
La próxima vez que abra una Vega Sicilia llamaré a unos cuantos amigos… no se preocupen.Y no me digan eso de que las perlas no se pueden tirar a los cerdos, por favó, que a lo mejor me sienta mal y me avinagro, como la Vega de alta barrica.